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Bienestar Emocional

“Mi espejo, mi enemigo” Autocritica y autoestima

La autoestima se define como la valoración positiva que hacemos de nosotros mismos, esta valoración será más o menos positiva conforme se acerque a nuestros ideales y lo que consideramos bueno y valioso. Pero, ¿Qué sucede si nuestros ideales son muy altos?...

Frecuentemente,  hemos escuchado que no debemos conformarnos y siempre ir por más, es sano renovarnos y dar lo mejor cada día, el problema está en cuando fijamos los estándares muy elevados y no somos realistas ni justos con nosotros mismos.

Las personas perfeccionistas tienen una atención selectiva hacia lo negativo, que no es menos que la tendencia a fijarse en todo lo negativo o interpretarlo como tal. Esta tendencia negativista  le roba color a la vida, ya que no permite ver su belleza a la totalidad, y genera sentimientos de angustia por siempre querer más  y mejor.

La autocrítica es el dialogo interno que llevamos con nosotros mismos, que nos dice que no somos capaces, que no sabemos tomar decisiones, y que no somos valiosos. Este discurso interior  no nos permite ver nuestras cualidades y fortalezas sino que todo lo traduce a defectos y debilidades.

La autocrítica no es más que la reproducción automática de mensajes que hemos recibido durante toda nuestra vida, de nuestros padres, profesores, etc.,  que en algún momento nos hicieron sentir poco valiosos. Estos mensajes fueron interiorizados hasta el punto de quedarse grabados en nuestro aparato psicológico, tanto así que no nos damos cuenta de las acusaciones que constantemente nos hacemos.

Las personas se quedan enfrascadas en sus errores del pasado y reducen sus actividades y relaciones para evitar la probabilidad de futuros errores. Temerosos de hacer algo mal, intentan hacer perfectamente el mínimo posible. Pero incluso, este mínimo es imposible porque son inevitables los cambios y errores. Es aquí donde quedan atrapados.

La autocrítica es la voz negativa interior que ataca y juzga. Todos solemos tener esta voz interna pero, las personas con baja autoestima tienden a tener una crítica patológica más viciosa y expresiva.

La crítica te acusa de las cosas que van mal, comparándote con los demás y poniéndonos en desventaja. Esta crítica fija estándares de perfeccionismo imposibles y luego te castiga ante el mínimo error. La crítica te pide que seas el mejor y si no es el mejor no es nadie. Los ataques a sí mismo siempre parecen razonables y justificados.

Esto conduce a una cadena de altas expectativas, no conseguir los resultados, autocríticas y como resultado una baja autoestima.

Perfeccionismo →pensamiento negativo → autoexigencia→ metas irreales →baja autoestima.

La verdad es que la autoestima nada tiene que ver con ser perfectos. Para aumentar la autoestima no basta con bajar de peso o teñirnos el color de pelo, debemos cambiar nuestro discurso interno y vencer la autocrítica.

Metas menos exigentes y más realistas

Para controlar la autocrítica, primero tiene que ser capaz de oírla. En cada momento estamos implicando un monólogo interior, donde interpretamos experiencias, especulamos sobre el futuro, revisamos sucesos pasados, y  puede venir de forma tan rápida que pareciera ir más allá del propio lenguaje, en forma de conciencia, impresión o conocimiento. Analice lo que dice este discurso interno cuando esta frente al espejo. Durante un día permanezca vigilante a sus auto-ataques. Si logra conseguir al menos diez censuras de la crítica es buen indicio.

Para aumentar nuestra autoestima y sentimientos de autoeficacia debemos evaluar nuestras metas, si hay algo que realmente queremos mejorar debemos  fijarnos metas a corto, mediano y largo plazo. Pequeños avances que nos mejoren del ayer, “los pequeños cambios ya son grandes progresos”

No está mal querer ser la mejor versión de nosotros mismos, pero las metas que nos pongamos deben ser realistas y responder a una progresión paulatina e ir paso a paso.

No existen recaídas, se llama método de ensayo-error, es la manera de darnos cuenta que necesitamos más de un método. No son caídas, son empujoncitos.

Hagamos de la autocrítica una  autoestima, autoaprecio, autovaloración positiva. No eres tu rol en la sociedad, no eres una preferencia sexual, no eres un kg de la báscula, eres una persona valiosa con muchas cualidades positivas, solo tienes que explorarlas. Date un abrazo y empieza a descubrirte.

Karem N. González.

Psicóloga Clínica, especialista en psicología de la salud.

Centro Vida y Familia Ana Simó

Imagen tomada de: www.istockphoto.com

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