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Niños y Adolescentes

Cómo fomentar una crianza respetuosa y positiva: eliminando la violencia desde nuestro hogar

  • Posted on:  Jueves, 09 Noviembre 2017 19:32
  • Escrito por  Katherine Belliard

Recientemente, es común ver a diario como los medios de comunicación exponen sucesos relacionados con actos violentos, en su mayoría entre familiares o relacionados. Y es que la violencia, a parte de ser un acto que despreciamos y decimos no tolerar, es una forma de expresión que en muchos casos normalizamos al relacionarnos con otros, debido entre otros factores a aspectos culturales y de crianza que han sido arraigados desde la niñez y validados por la sociedad.

Con el fin de educar y disciplinar a los niños/as, se ha recurrido durante décadas a la implementación de medidas que logran un cambio inmediato (que es detener una conducta determinada), más no tienen un efecto eficaz, eficiente ni educativo, tales como lo son el castigo físico, las agresiones verbales y el abuso emocional. Por poner un ejemplo: Un “chancletazo” puede evitar que ‘Pedrito’ deje de jugar con la pelota en la casa de forma inmediata, aunque puede que ‘Pedrito’ pare esta actividad por miedo al castigo físico más bien que no interiorice que este tipo de juego corresponde a realizarlo en lugares exteriores y/o en otro momento.

Basándonos en este ejemplo, la implementación de estas medidas tales como `la correa, el chancletazo` que podría identificarse como un símbolo cultural, ha sido en muchos casos el recurso aprendido por los padres como técnica en la crianza, muchas veces porque no manejan otras medidas disciplinarias que resultan de mayor eficiencia para el logro del objetivo que se quiere e interiorizar normas, por lo cual no han sido puestas en práctica como primer recurso dentro del hogar.

Estas medidas disciplinarias implementadas en muchos hogares de forma recurrente que se asocian con pelas, boches, etc. pueden tener efectos importantes para la salud física y emocional de los niños, niñas y adolescentes. Además, les enseña patrones de resolución de conflictos los cuales se generalizaran durante su crecimiento y en distintos contextos. Es así como aprenden responder y relacionarse socialmente con otros mediante actitudes violentas.

Sus consecuencias pueden evidenciarse en su desarrollo presente y futuro, ya que este tipo de crianza (haciendo referencia al uso constante de estas técnicas de castigo físico, verbal y/o emocional) constituye un factor de riesgo asociado el desarrollo de trastornos afectivo-social, trastornos emocionales, trastornos psicopatológicos, repercusiones importantes en la adolescencia y la vida adulta, dificultades escolares, entre otros. De forma más especifica, es posible que contribuyan a sentimientos de baja autoestima, inseguridad, retraimiento, baja asertividad, hostilidad, agresividad, problemas delictivos, asociación con sustancias (adicción), entre otros.

Considerando que a nivel general, la crianza es un proceso que tiene como objetivo proveer a los niños, niñas y adolescentes de habilidades y patrones conductuales que permitan una adaptación funcional en los distintos escenarios en los cuales nuestros niños, niñas y adolescentes se desempeñan en la actualidad y teniendo en cuenta de los posibles escenarios en los cuales se desarrollaran en el futuro, se hace necesario que aprender otras técnicas que nos permitan establecer medidas disciplinarias y el aprendizaje de patrones funcionales de forma positiva y respetuosa mediante el establecimiento de límites sanos para los hijos.

Katherine Belliard

Neuropsicóloga, especialista en psicoterapia

Centro Vida y Familia Ana Simó

Imagen tomada de: www.revolucionmama.com
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