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Niños y Adolescentes

Mi hijo no quiere comer

Es hora de almorzar y todos están sentados a la mesa. Todos, menos su hijo menor quien se niega a comer. “No me gustan las habichuelas”, grita él desde la sala. De allí empieza la misma lucha de cada día para tratar de convencerlo a sentarse a la mesa y a probar la comida que se le está presentado. Gritos, amenazas, castigos, nada funciona para persuadirlo. Esta situación ustedes la conocen bien, se repite en su casa cada día y no importa el tipo de comida que se le prepare. Su hijo no quiere comer, ¿Qué hacer?

Nuestros hijos, “Nativos digitales”

Entendemos por nativos digitales a los niños y jóvenes que son hablantes nativos del lenguaje digital de las computadoras, los videojuegos e Internet. Pero además de un lenguaje propio, también tienen unas habilidades y competencias desarrolladas (generalmente de manera autodidacta) en torno a estos dispositivos que asombra a sus propios padres y educadores.

Ansiedad patológica

La ansiedad, es decir la respuesta fisiológica y emocional de nervosidad, inquietud o preocupación que se siente con relación a estímulos percibidos como amenazantes, inseguros o peligrosos, es completamente normal en el ser humano. De hecho, sirve de sistema de alarma para protegernos de peligros reales y es la base de la reacción de lucha o huida esencial para la regulación del estrés. En ese sentido, es bastante normal sentirse nervioso al momento de completar un examen o de tomar una decisión importante. Lo que distingue la ansiedad patológica es la intensidad y persistencia de sus síntomas, los cuales son difíciles de controlar y se vuelven crónicos o muy frecuentes.

Una de las mayores preocupaciones de los padres, cuando tienen más de un hijo es la relación que establecen los hijos entre ellos, porque muchas veces tienen que ser árbitros de las constantes peleas y discusiones entre estos, llegando a consulta con frecuencia porque ya no pueden más, que no entienden como dos hermanos pelean tanto, que han agotado su paciencia y no saben cómo manejar la situación.

Debemos tener en cuenta que el jugar es para los niños una actividad básica y desde su punto de vista muy importante y que representa un “como sí…”, esto quiere decir que aunque el juego es ficción representa la vida real. El ejemplo más claro lo tenemos cuando los niños juegan a “papás y mamás”, a los “médicos” o a los “maestros” en realidad están reproduciendo un aprendizaje social con todas sus normas de conducta y valores incluidos.

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