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No todo es proteína

  • Posted on:  Martes, 14 Febrero 2017 14:23
  • Escrito por  Dra. Carmennela Matos

Las proteínas son los pilares fundamentales de la vida. Junto a los carbohidratos y las grasas se hacen llamar macronutrientes, los cuales son indispensables, cada uno cumple una función insustituible en nuestro organismo. Las proteínas, como todos los nutrientes, son necesarias en cierta cantidad para realizar correctamente sus funciones: 1) Contribuyen a la formación, crecimiento y reparación de todos los órganos. 2) Forman también los músculos, la piel, los tendones e incluso las uñas. 3) Participan en muchísimas funciones (sistema inmune, transporte de oxígeno, también puede servir de combustible, etc.)Pero qué pasa si nos excedemos?

Es necesario consumir proteínas en la dieta para ayudarle al cuerpo a reparar células y producir células nuevas. La proteína también es importante para el crecimiento y el desarrollo de niños, adolescentes y mujeres embarazadas. Cada célula del cuerpo humano las contiene. La estructura básica de la proteína es una cadena de aminoácidos éstos se encuentran en fuentes animales tales como las carnes, la leche, el pescado y los huevos. También, se encuentran en fuentes vegetales como la soya, las legumbres, nueces mixtas, tofu, la mantequilla maní y algunos granos (como el germen de trigo y la quínoa), etc. Usted no necesita consumir productos animales para obtener toda la proteína que necesita en su dieta.

La cantidad de proteína que necesite dependerá de sus necesidades generales de calorías. La ingesta diaria recomendada de proteína para los adultos saludables es de 15% a 20% de sus necesidades calóricas totales, lo que equivale de  0.8 a 1 gramo por kilogramo de peso.

Cada vez son más los que utilizan complementos alimenticios para mejorar el rendimiento en la práctica deportiva. Concretamente los complementos ricos en proteínas son la estrella en los gimnasios, pero su abuso puede ser muy perjudicial para nuestra salud.

El exceso de proteínas es la causa de numerosas enfermedades como trastornos cardiovasculares. Esto es debido a que la mayoría de las proteínas, concretamente las de origen animal van acompañadas de grasas saturadas que ayudarán a aumentar nuestro colesterol y con ello a obstruir nuestras arterias, además, es una forma de empeorar la circulación sanguínea.

La obesidad es otro de los efectos derivados de la ingesta excesiva de complementos proteicos, y es que esta grasa que la suele acompañar es la causante de un mal funcionamiento orgánico en lo que a asimilación de las grasas se refiere.

Un consumo continuado de proteínas puede producir una sobrecarga en el organismo. Los riñones y el hígado se pueden ver afectados, pues son los encargados de eliminar las sustancias de desecho que generan las proteínas como son el amoniaco, la urea y el ácido úrico. Además, la proteína animal ayuda a la formación de cálculos renales, pues con ella se elimina mucho calcio que se depura a través de los riñones y se queda acumulado formando piedras.

Esto es precisamente lo que genera que las personas que tienen una dieta rica en proteínas tengan en ocasiones problemas de asimilación de calcio, y es que la proteína aumenta los niveles de fósforo que es uno de los principales causantes de la mala asimilación cálcica. A esto le debemos sumar que la proteína libera amoniacos que nos pueden provocar cansancio y cefaleas, y en ocasiones hasta nauseas.

Una dieta hiperproteica basada en productos cárnicos conlleva una elevación en los niveles de purinas, el problema de las purinas es que cuando se metabolizan en el interior de las células se convierten en ácido úrico, un metabolito que corre el riesgo de cristalizar dentro de las articulaciones ocasionando lo que conocemos como gota.

Es importante que mantengamos un equilibrio en la ingesta de proteínas, pues muchas veces echamos mano de los complementos cuando ya estamos siguiendo una dieta rica en este nutriente. Si esto es así, es suficiente con la dieta para mantener los niveles que necesitamos para conseguir un buen desarrollo muscular.

En general, la mayoría de los expertos aconsejan aumentar el consumo de proteínas vegetales y disminuir las animales. Además, el día que tomemos proteína animal hemos de intentar comer un poco más de ensalada y fruta para dificultar la absorción de grasas y evitar que esas grasas saturadas se oxiden y se conviertan en colesterol. Beber más agua de lo habitual también ayuda a eliminar los residuos a través de los riñones.

Dra. Carmennela Matos

Nutrióloga Clínica

Centro Vida y Familia Ana Simó

Imagen tomada de: vivesana.blogspot.com

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