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Parejas y Sexualidad

CELOS: ¿Amor o posesión?

“Si los celos son señales de amor, es como la calentura en el hombre enfermo, que el tenerla es señal de tener vida, pero vida enferma y mal dispuesta”.

 Miguel de Cervantes.

 

 Mucho se ha extendido aquella milenaria idea de “quien no cela no ama”, siendo repetida al punto de muchos creerla verdadera. Pero realmente, ¿que se esconde bajo esta idea? ¿Qué son los celos y por qué los sentimos?

Los celos son sentimientos  complejos que responden a un crisol de razones, no pueden ser explicados limitándose a una baja autoestima, o complejos de inseguridad. Los celos se pueden definir como un estado emocional ansioso producto del miedo a la posible pérdida de  un ser amado, posibilidad real o imaginada. Son sentimientos que agobian, que ahogan y atrapan. Es como un remolino donde hay una idea que da vueltas y vueltas, y desesperadamente se busca escapar de ella a través  una información que afirme o descarte esta idea rumiante.

Según una frase del famosísimo dramaturgo francés Moliére “el celoso ama más, pero el que no lo es ama mejor” .Porque el amor subyace en el respeto y la confianza. Para que una relación funcione de manera  armónica y sana no debemos cortar las alas de la pareja para tenerla cada vez que queramos disponer de ella, no es limitarle, ni conocer cada una de sus huellas para sentirnos seguros. Si amamos, amemos de verdad, sin garantías.

En la mente del celoso ocurre una  película de pensamientos e imágenes que perturban su paz, pero en la mente del celado ¡no ocurre nada! Generando así una situación de desigualdad, donde una parte acusa y la otra debe defenderse demostrando su inocencia, pero ojo, al celoso  mientras más información se le da, mas hipótesis va elaborando encerrándose en el remolino de los celos bajo la idea rumiante de ¿qué pasaría si?…Cada pieza de información le da material para generar nuevas hipótesis. “Confianza no es saber todo de ti, sino no necesitar saberlo”.

La realidad es que los celos ensucian y entorpecen relaciones, contrario a fortalecerlas. La relación se convierte en el juego del gato y el ratón, “confió en ti pero necesito comprobarlo”. Los individuos celosos acaban minando la estabilidad de la pareja con su búsqueda constante de fallos y una persecución asfixiante,  mientras que la persona “celada” poco a poco sucumbe al constante acoso, y cae en el juego de la complacencia. Deja de hacer cosas para evitar situaciones, y se moldea a su antojo… ¡ERROR! No se deben reforzar los celos, ya que agravan la situación y generarán mayor disconfort a largo plazo.

Entendiendo los celos.

Desde la perspectiva del celoso, éste ve los celos como un miedo real, como un pensamiento que se apodera de su tranquilidad, vive atormentado con  ideas que solo giran en torno a la posible pérdida de la persona querida. Los celos son una forma de pensamientos intrusivos que penetran e irrumpen con la paz mental.

Desde el punto de vista evolutivo, los celos cumplen una función particular dado que permiten establecer relaciones monogámicas y fieles, de esta forma los celos actúan como mecanismos por los cuales se garantiza la exclusividad. ¿Pero son malos? Todo recae en el equilibrio. Es normal sentir celos frente a determinada situación, pero de ahí al el acoso, desconfianza y vigilancia a la pareja, NO. Se debe ser capaz de controlar estos pensamientos y poner un filtro entre la realidad y la fantasía.

El amor crece en libertad.

En caso de sentir que no tienes control sobre tus celos, o si crees que tu pareja pudiese necesitar ayuda, contáctanos.

Karem N. González.

Psicóloga Clínica, especialista en psicología de la salud.

Centro Vida y Familia Ana Simó

 

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