+1 809 566 0948 info@centrovidayfamilia.com

Parejas y Sexualidad

Cada día en la consulta, se hace más frecuente el tema de uso de estimulantes sexuales, lo que si bien es cierto, no es un recurso de estos días, lo que realmente llama la atención es como su uso va en aumento en los jóvenes.

Tener un buen desempeño sexual o quedar bien ante la pareja, tiene para el varón más que el simple significado de la relación sexual. Estos asocian el acto sexual como un medio para poner a prueba su valía personal y esto puede influir directamente sobre su autoestima.

Durante mucho tiempo en las relaciones sexuales se desempeñó el hombre como la parte más activa, y la mujer como una parte más receptiva, apoyando esto la idea de que era éste quien debía procurar dar placer sexual a su pareja durante las relaciones sexuales. A través de los tiempos esto ha cambiado, tomando la mujer responsabilidad sobre su propio placer, y de alguna manera hacer sentir más aliviado al varón en este sentido.

Aunque socialmente hemos tenidos buenos avances en cuanto a la sexualidad, aún sigue persistiendo en el hombre la idea de que las relaciones sexuales se limitan a la penetración, la cual si puede tornarse lo más larga posible y que la erección sea de mil, será más placentera para la mujer.

Tener una relación de pareja puede ser uno de los objetivos más importante de nuestras vidas o el más importante, no solo por el tiempo que se le dedica sino también por el grado de intimidad que se puede lograr alcanzar con otro ser humano.

Aunque todavía en la actualidad rondan los mitos y tabúes en relación a la masturbación como práctica sexual, es bien sabido que la misma no tiene nada de malo en ser llevada a cabo tanto de manera individual como en compañía de la pareja.

La preparación de una boda es un momento muy importante no tan solo para los novios sino también para la familia. Se espera que todo quede perfecto, los sueños de la novia, la tensión de los padres por el factor económico y de que no se  olvide ningún familiar que invitar.


Las novias tienden a sentir presiones con relación a su vestido, lo que será el momento donde ellas más que nada es el foco de atención. Mientras más se acerca el día, mas se vive la ansiedad del momento.


Muchas novias sufren de atracones de comida o simplemente el apetito se esfuma. Los pensamientos de cosas que no desean que ocurran en su boda las lleva a ponerse un tanto pesimista y malhumoradas.

Si bien es cierto que los procesos de empoderamiento de la mujer han requerido de muy importantes cambios en cuanto a las atribuciones y el desempeño de los roles tradicionales de esposa y ama de casa, no menos cierto es que necesariamente eso ha exigido también transformaciones simultáneas a la vida de su pareja y del resto de los integrantes del grupo familiar.