Adicción a la pornografía

Adicción a la pornografía

Las adicciones comportamentales se presentan como una forma de desarrollar conductas inadecuadas con relación a fenómenos que por sí solos no tienen por qué asociarse con estados patológicos, a estas adicciones comportamentales se refiere el tema de la adicción a la pornografía. La pornografía por sí solo no genera malestar en el individuo que lo consume sin embargo, cuando se asocia con conductas adictivas el individuo experimenta todos los síntomas propios de una adicción.

Según las investigaciones, la incidencia y prevalencia de este tipo de adicciones es más frecuente en hombres, recordemos que la industria del entretenimiento erótico fue creada principalmente para la población masculina, pues en la sociedad machista el tema de la exposición a material sexual explicito era condenado para las mujeres, por supuesto, que está cambiando con el paso de los años, pero de igual modo la prevalencia continúa siendo masculina.

En los manuales de enfermedades mentales no precisamente se van a encontrar tan especificadamente el nombre o la patología de “adicción a la pornografía,” sin embargo, en un tema que si se presenta con mucha frecuencia en la consulta clínica y va aumentando debido a la accesibilidad del material erótico en las redes y en la internet.

Para poder describir un poco la condición es necesario presentar algunos datos concretos, Widyanto y Griffiths (2007) consideran que cualquier comportamiento que cumpla estos seis criterios puede ser definido operacionalmente como adicción:  silencio, modificación del humor, tolerancia, síndrome de abstinencia, conflictos de tipo interpersonal o relacionado con otras actividades (trabajo, vida social, intereses, aficiones) y riesgo de recaída. Cooper (1998) estableció tres factores fundamentales que propiciaban el desarrollo de conductas adictivas a través de Internet: el anonimato, la accesibilidad y la facilidad con la que se accede a los contenidos.

Por esto, es tan complejo el tema de develación del secreto, así como la probabilidad de recaídas es tan elevada. En consulta es muy frecuente que el paciente llegue con un malestar de tipo social más que individual, es decir, el paciente va a la consulta porque la adicción a la pornografía le está generando conflictos con la pareja y toco fondo en este sentido, la pareja ya hasta le amenazó probablemente con la separación si no busca ayuda. En otras ocasiones la disfunción viene por temas de orden laboral, donde la persona se descuida en el trabajo y baja su rendimiento laboral.

Las personas adictas a la pornografía suelen ser cautelosos al inicio, pero con la cronicidad de la condición terminan siendo sumergidos y “tragados” por toda la exposición que encuentran incluyendo invertir grandes sumas de dinero en páginas pagadas para contenido Premium sobre estos temas.

El abordaje terapéutico es complejo y en largo, pues se trabaja como otras adicciones solo que acá se complica por el acceso desde el móvil hasta la computadora a este tipo de contenido, y como la herramienta de trabajo para muchas personas es precisamente este tipo de dispositivos, se hace complejo el “contacto cero” con los medios que permiten el acceso al material pornográfico.  Se aborda además también desde la parte psicofarmacológica, para reducir los efectos de la ansiedad y del “craving” o el impulso del consumo. Se necesita una red de apoyo que acompañe nunca que juzgue a la persona que pasa por este tipo de adicción.  Con la “fuerza de voluntad” no basta, se necesita la intervención de un profesional formado en adicciones para trabajar este caso. Buscar ayuda más que una opción es una necesidad de salud mental y relacional.

Imagen: https://www.psicoactiva.com/blog/adiccion-a-la-pornografia/