Proteger es escuchar: ¡cuidar a nuestros hijos sin sembrar miedo!

Proteger es escuchar

Proteger es escuchar: ¡cuidar a nuestros hijos sin sembrar miedo!

Criar hoy en día viene con muchas interrogantes y temores que compartimos en las consultas del Centro Vida y Familia Ana Simó. Una de las preocupaciones más constantes entre los padres es cómo mantener a salvo a los hijos de riesgos que no siempre se ven a simple vista. La respuesta no está en hipervigilarlos ni en llenarlos de advertencias angustiantes, sino en aprender a descifrar su comportamiento y saber cuándo buscar el respaldo de un especialista.

Cuando un niño, niña o adolescente sufre una situación de maltrato, acoso, negligencia o abuso, debemos recordar que nuestros hijos no siempre saben expresar con palabras lo que sienten o padecen; es ahí donde se vuelve vital nuestra capacidad para identificar las señales. El malestar físico y emocional casi nunca se verbaliza directamente; se actúa. Se refleja en el cuerpo, en la estabilidad emocional y en los giros drásticos de sus rutinas cotidianas.

Más que buscar una lista fija de síntomas o conductas predeterminadas, la clave está en observar la pérdida de su bienestar habitual. Cada respuesta al trauma o al estrés es individual. Por eso, la clave está en prestar especial atención ante cualquier alteración notable en su forma de ser y de relacionarse que se sostenga con los días.

Un indicador importante es el cambio drástico respecto a cómo interactuaban, dormían o se expresaban normalmente. Estas modificaciones en su dinámica regular, ya sean sutiles o evidentes, constituyen llamados de atención importantes que no podemos pasar por alto ni justificar como simples etapas del desarrollo.

Es completamente natural que ante una sospecha o un cambio extraño surja el miedo o la desesperación en casa. Sin embargo, algo que suele suceder en el hogar es intentar interrogar a nuestros hijos o actuar como investigadores. Desde la psicología clínica infantil y la entrevista forense, sabemos que el cerebro de un niño, niña o adolescente reacciona con mucha sensibilidad al entorno. Una pregunta formulada de forma inadecuada bajo un estado de pánico o un cuestionamiento insistente pueden, sin querer, contaminar lo que nos están contando, aumentar su angustia o hacer que se encierren en el silencio para proteger a la familia de ese dolor. Manejar una sospecha delicada requiere un cuidado muy minucioso y especializado para protegerlos de una segunda victimización.

Detectar que algo no anda bien no significa que debas asumir la carga de descifrarlo o resolverlo a solas. Si hay un cambio en el comportamiento de tus hijos que te quita el sueño, el camino más seguro es buscar un espacio profesional y seguro. En el Centro Vida y Familia ponemos a tu disposición experiencia en psicología clínica infanto-juvenil y prevención de riesgos para acompañar a tu familia, proteger la salud emocional de tus hijos y devolverle la tranquilidad a tu hogar. ¿Notas cambios inusuales en tu niño, niña o adolescente? No transites la duda a solas. Puedes programar una consulta especializada comunicándote con nosotros en el Centro Vida y Familia.

Imagen: What parents should know about the child-parent relationship