La paternidad responsable: más allá de una separación

Paternidad - Mirta

La paternidad responsable: más allá de una separación

En muchas culturas de diferentes sociedades, cuando se aborda el tema de la paternidad responsable, se suele asociar el rol de la figura paterna con el ejemplo típico de aquel padre “proveedor” en términos de lo meramente económicoo material. Sin embargo, ese concepto tradicional afortunadamente ha ido cambiando a través del tiempo, y hoy en día podemos decir que esa forma de ver al progenitor masculino abarca además otros aspectos tan fundamentales para el desarrollo del ser humano; que a su vez conlleva a una participación más activa en la crianza de los hijos, para que estos fortalezcan su autoestima y su autonomía, lo que favorece su estabilidad emocional.

Así podemos observar que, cuando un niño siente el respaldo de su padre, eso le permite crecer con una mayor capacidad para enfrentar retos, sobreponerse a frustraciones y construir relaciones más sanas en su vida adulta. Ahora bien, sabemos con certeza que un padre presente (físicamente) puede aportar esa seguridad y ese equilibrio emocional que tanto necesita un hijo, pero ¿acaso se puede decir lo mismo cuando este se ausenta de manera temporal o permanente por diferentes motivos? ¿Será capaz un padre, estando separado del hogar en donde convive/n su/s hijo/s, de mantener esa paternidad responsable?

Para estas y otras interrogantes debemos evaluar lo que define el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) como paternidad responsable: “es un compromiso activo que va mucho más allá de proveer recursos económicos. Implica involucrarse en la crianza cotidiana, brindar soporte emocional, asegurar el bienestar integral y estar física y psicológicamente presente en el desarrollo de los hijos”.

De acuerdo con esta concepción se puede deducir que actualmente muchos de los padres cumplen con esa premisa, pero lamentablemente hay otros que no asumen ese compromiso tan importante como lo es la paternidad. Son varios los casos que observamos en la consulta, de padres que solo se dedican a ser un poco activos mientras permanecen unidos a las madres de estos niños, pero al separarse o alejarse de estas también se distancian de esos seres inocentes que necesitan de esa figura paterna, para que sea su apoyo y guía en el camino de la vida.

Pero no todo está perdido, porque, aunque existen algunos padres ausentes en la vida de sus hijos, hay otros que se desviven por estar presentes y apoyarlos aun cuando la distancia física y/o geográfica les haga ingeniárselas para poder compartir sus experiencias y enseñanzas con aquellos que un día les otorgaron ese rol paternal.

En este sentido, podemos señalar algunas características que engloban esa paternidad responsable, entre ellas tenemos:

  1. Presencia activa: un padre responsable debe involucrarse en las actividades diarias de sus hijos: educación, chequeos médicos, juegos, rutinas, entre otras.
  2. Apoyo emocional: es necesario escuchar y comprender las necesidades e inquietudes de tus hijos, creando un espacio de seguridad y confianza.
  3. Educación y disciplina: establecer límites claros, con una disciplina enfocada en el respeto y la construcción de valores.
  4. Autonomía personal: propiciar el crecimiento personal, la independencia y la toma de decisiones.
  5. Cuidado y protección: procurar que los hijos crezcan en un ambiente seguro y saludable, cuidando de su bienestar físico y emocional.
  6. Comunicación abierta: donde predomine el entendimiento mutuo.
  7. Corresponsabilidad: distribución equitativa de las responsabilidades del hogar, evitando que todo el peso de la crianza recaiga en una sola persona.

Si tú eres uno de esos hombres que no convive con su hijo o te encuentras separado temporal o definitivamente de este, te recomiendo algunos tips:

  1. Educarse sobre la paternidad responsable: buscar información y recursos sobre la crianza y el manejo de conductas durante las distintas etapas del desarrollo.
  2. Dar apoyo físico y emocional: tanto a la madre como a los hijos, acompañándolos en sus actividades y demostrándoles tu afecto en todo momento.
  3. Adaptarte a los cambios: ser flexible y comprender que las necesidades de tus hijos pueden cambiar.
  4. Fomentar el autocuidado: mantener un equilibrio entre el cuidado de tus hijos y el cuidado personal, dedicando tiempo al descanso y la recreación.
  5. Mantener una comunicación efectiva: abierta al diálogo, con una escucha activa, sin juzgar ni recurrir a la violencia.
  6. Buscar apoyo: solicitar ayuda de familiares, amigos y especialistas en conducta.
  7. Solicitar asesoría legal: para llegar a acuerdos sobre régimen de visitas, alimentación, medicinas, educacióny demás responsabilidades.

Cuando un hombre se decide a ejercer la paternidad responsable puede lograr muchos beneficios, tanto para sí mismo como para sus hijos. Entre ellos, podemos citar: vínculos familiares más fuertes, mejor rendimiento escolar, mejor adaptación social, mayor seguridad y estabilidad emocional. Todo ello redunda en una mayor satisfacción personal, crea una conexión inquebrantable de por vida y contribuye al desarrollo de una sociedad más justa y saludable.