La medicación en un proceso psicoterapéutico

La medicación en un proceso psicoterapéutico

La psicoterapia se puede definir como el tratamiento de naturaleza psicológica de los trastornos emocionales, de conducta y de la personalidad, que implica la comunicación entre paciente y terapeuta y que emplea métodos con una fundamentación teórica. Todas las psicoterapias se basan en la relación entre terapeuta y paciente, así como en la utilización de procedimientos y técnicas específicas.

 

La psicoterapia es efectiva. Alrededor de un 80% de los pacientes bajo algún tipo de tratamiento manifiestan cambios psicológicos significativos. No solo acelera el proceso de mejora, sino que provoca cambios en las estrategias de afrontamiento frente a los problemas. Las psicoterapias funcionan en una variedad de formatos y de tipos de paciente.

Esta terapia consiste en técnicas y ejercicios con los que el psicólogo va rehabilitando conductas, pensamientos o emociones disfuncionales al mismo tiempo que modifica todas aquellas variables psicológicas que pueden influir en mantener la enfermedad mental. Asimismo analiza el entorno social y emocional del paciente, intentado eliminar todas aquellas variables ambientales que puedan favorecer o mantener la patología presentada.

En el caso del médico psiquiatra su formación le permite centrarse y valorar todos los aspectos biológicos de las personas. Los tratamientos están basados en abordar los problemas mentales prioritariamente desde su parte fisiológica ya sea prescribiendo medicación u otro tipo de intervención médica que sea necesaria a fin de equilibrar la bioquímica del cerebro y reparar o compensar la fisiología que este deteriorada, teniendo siempre en cuenta las variables psicológicas.

En la práctica, cada uno realizará un tipo de intervención, pero en la mayor parte de los casos son complementarias.

Es decir, el psicólogo tratará los problemas modificando por medio de ejercicios y rehabilitación psicológica los pensamientos, emociones y conductas de las personas, mientras que el psiquiatra se centrará más en reequilibrar o curar la parte biológica, prescribiendo fármacos u otra intervención médica que considere necesaria.

En la actualidad no hay ninguna duda de que los psiquiatras y los psicólogos clínicos son  complementos, es decir, la complejidad del cerebro y la conducta humana lleva a que los tratamientos, en la mayor parte de los casos, tengan que ser tratados en conjunto por los dos profesionales. El objetivo de la psicofarmacología es aportar una técnica más en el tratamiento de los trastornos mentales, para proporcionar al paciente el mejor estado posible con el que progresar hacia su completo restablecimiento.

En este sentido, los tratamientos farmacológicos son eficaces en disminuir la intensidad y duración de los síntomas, posibilitan las terapias psicológicas en casos en que la activación mental es excesiva y regulan temporalmente los procesos neurobiológicos cerebrales implicados.

Actualmente, hay estudios que han demostrado la eficacia y utilidad de los psicofármacos en el tratamiento de los trastornos de ansiedad, depresión mayor y otros problemas emocionales.

En el trastorno depresivo mayor, la combinación del tratamiento psicológico con psicofármacos es la opción más eficaz; en los trastornos de ansiedad, frecuentemente se usan medicamentos ansiolíticos y antidepresivos, que conjugados con el tratamiento psicológico, posibilitan la recuperación de la persona en un porcentaje muy elevado de los casos.

Por supuesto, que la prescripción de psicofármacos requiere un seguimiento médico adecuado.

Dra. Josefa A. Fernández Ramírez

Medico psiquiátrica

Centro Vida y Familia Ana Simó

Imagen tomada de: www.consalud.es