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Familia

Cuando las lealtades entran en conflicto

(Acerca de las relaciones entre los cónyuges y las familias políticas)

“Su madre aprovecha cualquier oportunidad para desautorizarme ante mis hijos”.

“Siento que perdí a mi hijo desde que se casó con ella”.

“Con el tiempo me he dado cuenta de que ninguna de nuestras decisiones se mantiene si él no obtiene la aprobación final de su padre”.

“Mi esposo se ha encargado de alejarme de mi familia”.

“Mi nuera no nos permite acercarnos con frecuencia a nuestros nietos”.

“Siento que me irrespeta cuando me entero de que me ha ocultado conversaciones mantenidas con algún miembro de su familia”.

En República Dominicana, según los datos de la Encuesta Demográfica y de Salud (Endesa, 2013) una de cada cinco mujeres adolescentes entre 15 y 19 años ha tenido hijos o ha estado embarazada. Cómo país ocupamos el quinto lugar en América Latina con la tasa más alta de la Región de embarazo en adolescentes entre 15 a 19 años. Y es la razón, por la cual, el país se sumerge en una lucha constante para prevenirlo.

La crianza en nuestros días

En consulta muchos padres me preguntan si es bueno criar a sus hijos hoy día con o sin golpes, con o sin castigo físico, con o sin ´´pela´´. Esta pregunta es cada vez más frecuente porque vemos como se ha ido incrementado la descomposición del núcleo familiar. Hay una falsa creencia de que los ´´muchachos´´, antes eran mejores individuos producto de la crianza que se les daba, la cual incluía, en la mayoría de los casos, chancletas, galletas, golpes, correas, etc. 

En problemas de familia ningún extraño debe meterse.

Seguramente todos hemos escuchado muchas veces esta frase, repetida además con absoluta convicción por quien la utiliza. Eso no es extraño, ya que hasta hace muy poco tiempo esa expresión reflejó una creencia extensamente compartida y una norma de conducta que también se encontraban en alguna medida representadas en la Constitución de muchas naciones occidentales por un criterio que otorgaba a la familia el carácter de "ámbito privado", lo cual hacía merecedores a los sucesos que ocurrían en este grupo de un tratamiento legal y jurídico diferente, y más permisivo, de los que se daban en otros espacios sociales.

La otra familia

En los sistemas de creencias machistas se encuentra el pensamiento arraigado del permiso social para que el hombre tenga triángulos amorosos, es decir, tenga una amante; este pensamiento pasa de generación a otra a través del discurso: "todo los hombres son infieles o mientras yo no lo sepa ni sea cerca de mi casa no tengo problemas con que él tenga otra". 

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