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Violencia

El 25 de noviembre ha sido declarado como el día internacional de la no violencia contra la mujer en honor a las hermanas Mirabal, aun así lamentablemente encontramos que hasta septiembre de este año 145 mujeres han muerto, de  las cuales 70 perdieron sus vidas a manos de sus parejas o ex -parejas, este tipo de homicidios se consideran como íntimos por el grado de relación existente entre la víctima y su agresor.

La procuraduría general de la Republica publicó en sus estadísticas que más de la mitad de las denuncias recibidas a través de las diferentes fiscalías barriales eran sobre violencia intrafamiliar, muchas de las cuales era su segunda o tercera denuncia; a nivel terapéutico nos encontramos que un número elevado de mujeres que se han separado de los agresores, abandonan la terapia y luego regresan ante la ocurrencia de un nuevo episodio de violencia, refieren que abandonaron el proceso terapéutico porque volvieron con sus parejas, es decir, con el agresor.

Un mito común que encontramos en la sociedad es que las mujeres víctimas de violencia son “masoquista o que les gusta que le den golpes”, este pensamiento se deriva de que muchas mujeres vuelven con el agresor luego de haber puesto la denuncia o de haberse separado de él.

Para abordar el tema de la violencia se debe tener el conocimiento apropiado sobre la misma, es decir, se debe conocer la dinámica que se presenta en este tipo de relación, las mujeres víctimas de malos tratos refieren sentir dolor, angustia, desesperación y confusión ante tal situación,  esto demuestra que no son masoquistas, son mujeres inmersas en una relación que las ha deteriorado psicológicamente.

Para la sociedad es necesaria entender porque las mujer se quedan o regresan con el agresor, esta relación no se da de manera puntual se presenta con pautas relacionales, es decir, no es un evento violento es una dinámica de relación, a esta dinámica se le conoce como ciclo de la violencia.

Este ciclo consta de tres fases cada una con un fin y objetivo en particular, la primera fase   ACUMULACIÓN DE TENSION,hay un incremento del comportamiento agresivo, más habitualmente hacia objetos que hacia la pareja. Por ejemplo, dar portazos, arrojar objetos, romper cosas, insulta. La mujer intenta modificar su comportamiento a fin de evitar la violencia. Por ejemplo: mantener la casa cada vez más limpia, a los hijos más silenciosos, etc. Esta fase difiere según los casos. La duración puede ser de semanas, días,  meses o años. Se va acortando con el transcurrir del tiempo.

La segunda fase es la EXPLOSION donde aparece la necesidad de descargar las tensiones acumuladas, El abusador hace una elección acerca de su violencia. Decide tiempo y lugar para el episodio, hace una elección consciente sobre qué parte del cuerpo golpear y cómo lo va a hacer, además la violencia psicológica se recrudece. Como resultado del episodio la tensión y el stress desaparecen en el abusador. Si hay intervención policial o de algún familiar, él se muestra calmo y relajado, en tanto que la mujer aparece confundida e histérica debido a la violencia padecida.

La tercera fase es la LUNA DE MIEL O ARREPENTIMIENTO y se caracteriza por un período de calma, no violento y de muestras de amor y cariño, en esta fase, puede suceder que el golpeador tome a su cargo una parte de la responsabilidad por el episodio agudo, dándole a la pareja la esperanza de algún cambio en la situación a futuro. Actúan como si nada hubiera sucedido, prometen buscar ayuda, prometen no volver a hacerlo, piden perdón, lloran, etc. Luego de un tiempo se vuelva a la primera fase y todo comienza otra vez.

Es la fase de la luna de miel la que sostiene las relaciones de abuso, la mujer cree fielmente que este hombre, el padre de sus hijos, el hombre que ella eligió para casarse va a cambiar, sobre todo cuando la sociedad basada en la normalización de la violencia le dice que ella tuvo la culpa de la agresión, además de la existencia de una demanda hacia la mujer de sostener la relación de pareja; la razones de que una mujer víctima de malos tratos permanezca en este tipo de relación van desde la creencia de que la familia debe permanecer unida no importa lo que suceda hasta condiciones económicas extremas.

El hombre agresor no se cura por sí solo, debe tener un tratamiento. Si la esposa permanece junto a él, el ciclo va a comenzar una y otra vez, cada vez con más violencia, este ciclo se repite en muchas ocasiones, solo que con el tiempo la violencia se hace más intensa, cruel y peligrosa, con los años la luna de miel desaparece y solo queda la tensión y explosión, haciéndose más notorio el deterioro físico y emocional de la mujer.

Si estas en una relacion de abuso busca asistencia la violencia por sí sola no se detiene, tienes todo el derecho al respeto de la dignidad física y emocional.

Licda. Heidy Camilo H.

Psicóloga clínica terapeuta sexual y de pareja

Especialista en violencia intrafamiliar

Centro Vida y Familia Ana Simó.

Imagen tomada de: www.mdzol.com

Ciclo de la violencia

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  • Viernes, 13 Septiembre 2013 00:29
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